Goethe se preguntó: «¿Ese ‘Gyoete’ soy yo?»

18 de mayo de 2019 at 8:06
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El título de este apunte es la traducción de unos versos atribuidos popularmente al escritor Ryokuu Satô (1868-1904, «Gyoete towa ore no koto kato Gête ii»). En su tiempo, el nombre del gran escritor alemán se transcribía de distintas maneras en japonés y, por lo tanto, tenía una variedad de transcripciones. Hoy en día los nombres de los escritores clásicos ya tienen las transcripciones establecidas; por ejemplo, la de Goethe es ゲーテ (‘Gête’).

Algunos de los nombres propios extranjeros tienen sonidos no propios del japonés y son de difícil transcripción en este idioma. El japonés tiene cinco vocales y en la mayoría de casos al final de una sílaba se encuentra una vocal. Si hay una consonante sin vocal detrás, añaden una, como アドリアナ (‘Adoriana’) o セルヒオ (‘Seruhio’). Y a menudo se usa la R en lugar de la L, que el japonés no tiene, como en パブロ (‘Paburo’) o ルシア (‘Rushia’). Existen nombres realmente difíciles de transcribir al japonés; por ejemplo, el apellido de Ramon Llull o el nombre de Lloll Bertran, que también son de difícil pronunciación para los japoneses. Del primero hemos encontrado en las redes tres tipos de transcripciones:リュイ (‘Ryui’), リュル (‘Ryuru’) y ルル (‘Ruru’). El apellido Puigdemont se transcribe principalmente ‘Puchidemon’ (プチデモン) o ‘Putchidamon’ (プッチダモン). Algunos comentan que ‘Puchidemon’ es un apellido «kawaii» (‘bonito, adorable’) y hacen bromas relacionándolo con pequeño demonio (Puchi ‘pequeño’ + demon ‘demonio’).

Y, si no sabemos ni podemos deducir cómo se lee un nombre extranjero, disponemos de diferentes diccionarios de nombres propios occidentales, chinos y coreanos, que se pueden consultar por orden alfabético, el del silabario japonés, o también por los símbolos, en el caso de las dos últimas lenguas.

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